Hoy destacamos a la estudiante Sofía Hernández de 3° Medio A
Sofía Hernández: una estudiante que comparte su pasión por el ajedrez y enseña a las nuevas generaciones
La estudiante de 3.º medio A asumió el desafío de convertirse en monitora del taller de ajedrez del liceo, promoviendo la participación femenina y transmitiendo sus conocimientos a estudiantes de enseñanza básica.
Lo que comenzó como un interés por el ajedrez durante su infancia se transformó en una oportunidad para enseñar, motivar y compartir. Sofía Hernández, estudiante de 3.º medio A de nuestro liceo, es actualmente monitora de un taller de ajedrez dirigido a estudiantes de enseñanza básica, una iniciativa que nació de su propia inquietud por fomentar la participación de niñas en esta disciplina.
Conversamos con Sofía sobre su experiencia, los desafíos de enseñar a otras estudiantes y las valiosas lecciones que ha descubierto a través del ajedrez.
¿Cómo comenzó tu interés por el ajedrez y qué fue lo que más te atrajo de este juego?
Cuando chica me regalaron un ajedrez para un cumpleaños y un tío me enseñó a jugar. Por un tiempo lo dejé, pero después, en mi anterior liceo, había un taller de ajedrez y decidí integrarme.
Lo que más me atrajo fue aprender a organizar las cosas de a poco, desarrollar una estrategia y avanzar hacia un objetivo concreto, que en el ajedrez sería el jaque mate.
¿Cómo surgió la oportunidad de convertirte en monitora del taller de ajedrez del liceo?
La oportunidad surgió porque me acerqué a la directora y le conté que había participado en un campeonato de ajedrez representando al liceo, donde había muy pocas niñas.
Entonces, quería incentivar la participación femenina en el ajedrez y motivar a más niñas para que pudieran representar al liceo. Hablé con la directora y ella me permitió realizar el taller con las estudiantes de básica.
¿Qué es lo que más disfrutas de enseñar ajedrez a otras estudiantes?
Principalmente, el interés que tienen las niñas del taller y el cariño que me entregan. A pesar de que yo sigo siendo estudiante, ellas me tratan con mucho cariño y yo también las quiero.
Ver que se ponen felices al comenzar las clases y que realizan las actividades con motivación es, en realidad, lo que más me gusta de enseñar.
¿Cuál ha sido el momento más bonito o significativo que has vivido como monitora?
Creo que fue cuando ya se habían acabado los cupos para el taller y seguían llegando niñas que querían participar.
No sabía cómo decirles que no, porque me daba mucha ternura ver cómo se interesaban en aprender. Si las niñas tienen ganas de aprender, yo les voy a enseñar, tenga cupo o no.
Creo que lo más bonito es ver la felicidad de las niñas al querer aprender.
Además de movimientos y estrategias, ¿qué crees que el ajedrez puede enseñarles a quienes lo practican?
Creo que enseña pensamiento lógico. No solamente se trata de usar estrategias o pensar de forma lógica en el tablero, sino también de aprender a organizar las cosas de a poco y darse cuenta de que cada una tiene su propósito.
Así como en el juego cada movimiento tiene su propósito, en la vida también. Y a veces hay que perder, como en el ajedrez. Muchas veces se pierde más de lo que se gana, y en la vida también ocurre.
¿Qué ha significado para ti asumir la responsabilidad de enseñar y compartir tus conocimientos?
Ha significado tener la responsabilidad de buscar estrategias y metodologías que respondan a las necesidades de cada niña.
No se trata solamente de explicar cómo se mueven las piezas o cómo se hacen las cosas, porque cada niña aprende de forma distinta.
También he tenido que acercarme a las profesoras del PIE para pedirles estrategias, metodologías o preparar material para aquellas estudiantes a quienes les cuesta un poquito más.
Esta responsabilidad también me ha llevado a instruirme para enseñar mejor y poder dar lo mejor de mí a las niñas.
Si tuvieras que convencer a alguien que nunca ha jugado ajedrez para que se integre al taller, ¿qué le dirías?
Le diría que, aunque no sepa nada, si tiene ganas de aprender o le llama la atención, yo siempre voy a tener la disposición de enseñarle.
Mientras esa persona quiera aprender, nunca voy a dejar de intentar enseñarle.
Además, las niñas del taller tienen mucho cariño y son muy amables con las compañeras nuevas, por lo que se sentiría bastante integrada.
¿Qué mensaje te gustaría dejarles a otros estudiantes que tienen algún talento o conocimiento que podrían compartir con sus compañeros?
Que lo compartan. Porque, en el fondo, los conocimientos que tenemos usualmente los adquirimos de otras personas y creo que todo lo bueno que tenemos deberíamos compartirlo.
Así podemos ayudar e instruir a otras personas. Creo que ese es nuestro papel en la vida.
«Tenemos que enseñar lo mejor que podamos y, a través de nuestros conocimientos, también entregar cariño».
La experiencia de Sofía refleja cómo la iniciativa y el compromiso estudiantil pueden generar espacios de aprendizaje, participación y colaboración dentro de nuestra comunidad educativa.
Su labor como monitora no solo contribuye al desarrollo de habilidades a través del ajedrez, sino que también demuestra que enseñar y aprender son experiencias que pueden enriquecerse mutuamente, independientemente de la edad.


