Hoy destacamos a la estudiante Magdalena Leyton de 2° Medio
La estudiante Magdalena Leyton de 2° Medio B, quien forma parte del Club Científico Gabriela Mistral, destaca por su labor en investigación universitaria. A continuación citamos una nota realizada por SLEP Santiago Centro al respecto:

«Chilenos consumen 94 dosis diarias de antidepresivos: Magdalena Leyton del Liceo 6 Teresa Prats busca limpiar las aguas de sus residuos
La estudiante de 2°Medio participa de una investigación universitaria junto a su profesora de Biología Katherine González para usar bacterias traídas desde la Antártica para que puedan limpiar las aguas residuales de los microresiduos de antidepresivos como la sertalina. La pasión por el estudio y las ciencias no solo la ha impulsado a ser parte de esta investigación en curso y que realizan junto a la Universidad Autónoma. También a participar a nivel local, regional y nacional en la difusión de las ciencias escolares.
Magdalena Leyton (16) dice que «si pudiese vivir 1.000 años, pasaría esos 1.000 años estudiando«. El amor por los libros, la ciencia y la investigación son dones que ha ido cultivando desde niña, pero que desde que entró al Liceo 6 Teresa Prats, siente que ha podido explotar al máximo.
Desde el año pasado, comenzó a investigar cómo una serie de bacterias oriundas de la Antártica podría limpiar los residuos de las pastillas de antidepresivos en las aguas de nuestro país.
«Para ser sincera, yo siempre he sido una chica que es muy curiosa. Siempre me ha encantado mucho la ciencia y desde que llegué a este colegio he encontrado personas que siempre me han apoyado y también les gusta este mundo científico«, comienza a contar.
Llegó al liceo el año pasado —en 1°Medio— y su encuentro con la biotecnología fue, literalmente, el primer día de clases. Entró a la sala de Biología, a la asignatura impartida por la profesora de Biología y Química Katherine González, quien además es Máster en Didáctica de las Ciencias Experimentales. Magdalena recuerda que al terminar la clase, la profesora se le acercó y la invitó a participar del Club de Ciencias por el entusiasmo y conocimiento que había demostrado durante esa hora.
Katherine, comenzó el proyecto de investigación hace dos años junto con el profesor asesor Sebastián Lagos de la Universidad Autónoma y su Laboratorio de Compuestos Bioactivos y Microbiología Molecual, del Instituto de Ciencias Biomédicas. Al principio la acompañaban estudiantes de 4°Medio, pero al conocer a Magdalena, la integró y se propusieron llevar el proyecto a una escala mucho más grande: si las bacterias podían degradar los antidepresivos en un laboratorio, ¿por qué no llevarlas a las aguas residuales?

«Lo quisimos llevar algo que realmente pudiera hacer un cambio. Las aguas residuales contaminadas son una problemática bastante importante teniendo en cuenta el ecosistema de hoy. Éstas, se pueden ocupar como en recursos como la minería, o para regar los campos», explica Magdalena.
Antidepresivos llenos de carbono que les gusta a las bacterias
Al igual que con los microplásticos, las aguas residuales están cada día más contaminadas producto de lo que el cuerpo humano ingiere. Hoy, según las cifras más recientes de la OCDE indican que el consumo de antidepresivos en Chile alcanzó las 94,3 dosis diarias por cada mil habitantes. El doble de lo que se consumía en 2015.
La sertralina es el medicamento que más se consume —seguido por el escitalopram y la duloxetina—. Lo curioso, es que no solo los humanos lo eligen como el número 1 para su ingesta. Las bacterias, también.

Magdalena observa las bacterias en el laboratorio de su liceo como una científica de verdad. Toma las muestras con cuidado, las cuenta y luego, explica con lujo de detalle por qué esta investigación podría cambiar el mundo en el que hoy vivimos.
«Las bacterias que encontraron en la Antártica se alimentan principalmente de carbono, que coincidentemente, forma la estructura química de la molécula de la sertralina», explica. Eso significa que al poner las bacterias en las aguas que contienen estos microresiduos de medicamentos, éstas se alimentarían y las limpiarían.
Para hacerlo, hay que probar el hábitat en el que las bacterias pueden vivir y alimentarse de manera eficiente. O sea, construirles una especie de «casa».
«En este momento, estamos construyendo el «Biocharge» —biofiltro—, a punto de colocar las bacterias en su hogar. Hay que probar pasar el agua por el filtro y ver que las bacterias que viven ahí se coman el carbono», dice Magdalena.

Magdalena «multitasking» en el liceo y las ciencias
Hasta que eso funcione, la investigación está abierta. Pero Magdalena, se propuso terminarla antes de salir de 4°Medio. «Yo busco una solución real y me encanta poder hacerlo con mis propias manos, me encanta poder ayudar a los demás. Quizás de una manera más silenciosa, pero al final haciendo algo y detrás, también hay muchas personas ayudándome. Eso me pone muy feliz», dice.
Es una meta que sin duda requerirá de tiempo y esfuerzo. El Liceo 6 Teresa Prats ha puesto todo a disposición para que Magdalena logre equilibrar las clases con la investigación y la participación, porque Magdalena también, entrega su tiempo en distintos ámbitos de la vida escolar.
Magdalena es presidenta del Club de Ciencias del liceo. Es vicepresidenta del Centro de Estudiantes 2026. Participó el año pasado del encuentro nacional deCiencia Innovación de PAR Explora Región Metropolitana Norte. También el año pasado, se le reconoció con el título Consejera Regional de una Mesa de Trabajo de Niñas, Niños y Adolescentes que el Ministerio de Ciencias está por implementar.
«Yo soy la ‘sí a todo’», dice entre risas. «Han tenido —en el liceo— mucha paciencia con mis tiempos, respetando mi proceso. Yo hay veces que me cuesta mucho hacer una tarea porque tengo mil cosas más, pero eso no significa que sea menos capaz o menos y ellos me siguen teniendo ese cariño. Para mí eso me llena mucho».
Ese apoyo ha sido el empuje de Magdalena Leyton para seguir sus sueños académicos desde siempre. Como hija única, vivió hasta los 13 en Conchalí con su mamá, sus abuelos y sus dos tías. «He sido una niña muy querida y apoyada y creo que por eso soy como soy hoy día», reflexiona. Todo, mientras recuerda las tardes sentada en la biblioteca de su pieza en esa casa, un refugio, para leer y estudiar.
Construyó un hábito que se volvió la base para lo que expresa ser su motivo de vida: «Quiero cumplir, ayudar y aprender». Ha pensado en estudiar medicina cuando salga del liceo. «Quiero ayudar a los demás también a sentirse valorados y seguros. Obviamente, la enfermedad es un momento demasiado vulnerable para los demás y se necesitan doctores que los acompañen».
Hay una metáfora en eso con las bacterias. «Ellas ayudan muy eficientemente a este ecosistema y por eso me gustan».
Este es el comienzo de una vida de investigaciones para Magdalena. «Espero realmente ser un referente científico en algún momento y poder ayudar a cambiar este mundo. Quiero seguir creciendo, quiero seguir estudiando y quiero también compartir mi conocimiento con todas y todos».
«Además, espero que este también sea un motivo de ayuda y de apañe para las personas y colegios que quieran empezar en la ciencia», agrega. «No se olviden que la ciencia también tiene que tener un lugar en las escuelas. Las escuelas forjan el futuro y si uno acompaña la ciencia, ese futuro se hace mucho más grande».

Fuente:
Compartimos también una entrevista en video realizada por SLEP Santiago Centro y publicada en cuenta de Instagram:
https://www.instagram.com/reel/Da0H6dvhdg7/?igsh=MWJ2ZTdmc2o2dzM5eQ%3D%3D

